viernes, 6 de febrero de 2009

Maldita cucaracha!


No hay cosa mas horripilante que me de tanto asco y miedo como una cucaracha, odio las cucarachas aunque me dan miedo, mi odio hacia ellas es mas fuerte a la hora de matarlas.
Esta mañana estaba terminando de vestirme, solo me faltaban los zapatos, me senté a echarme talco y ponerme las medias, cuando ví al frente mío en la lámpara de mi mesita de noche una enorme cucaracha, entonces agarré una sandalia para matarla pero comencé a pensar que como la lámpara es de tela no le iba a hacer nada, solo se iba a caer al suelo y yo estaba descalza, tal vez se me subiría… ¡no! Esa sería mi peor pesadilla, pero si me ponía los zapatos me demoraba mucho, el animalejo se podría escapar y podría volver otro día a atormentarme.
Dado que no podía perder tiempo, decidí armarme de valor y enfrentarme descalza contra esa bestia, así que le lancé el primer golpe, el cual esquivó y se subió en la cortina, como yo no quería que mi cortina se ensuciara de cucaracha, decidí asustarla a ver si se iba hacia la ventana y así podía sacarla, pero la cucaracha subió y se trepó al palo de la cortina –Ahora si fue… pensé, pero volvió a esquivar mi poderoso golpe llegando hasta el extremo del palo. ¡Maldita cucaracha!

¿Que hacer? El palo en el que estaba la cucaracha estaba sobre mi cama y ella ya estaba en el extremo, si le daba un golpe y caía sobre mi cama… ¡No, mi cama no! Decidí que era mejor asustarla para que se fuera hacia el otro lado y no cayera en mi cama así que di un golpe en la pared pero la maldita cucaracha pego un salto y comenzó a volar…
Ya se imaginan cual seria mi susto y el grito que pegué al darme cuenta que la desgraciada sabia volar, sin duda, estaba tratando con fuerzas mucho mayores de lo que había pensado, la había subestimado. Y allí estaba la cucaracha, volando en mi habitación y yo muerta del susto, ví que estaba volando hacia la puerta y alcancé a pensar que ya iba ser el fin de mi sufrimiento pero estaba muy equivocada, ese engendro solo estaba tomando impulso y ahora se dirigía directamente hacia mí, entonces, agarre fuerte la sandalia y cuando menos lo pensó le di un golpe, con el cual la cucaracha salió disparada y cayó dentro de mi closet. Fue entonces cuando pedí refuerzos y llame a mi hermana para que corriera el desorden que estaba allí y por fin terminar esta batalla que me estaba costando llegar tarde a la clase de algebra, así que le conté a mi hermana el plan, ella lo ejecuto tal y como le dije, la cucaracha salió y por fin pude dar el golpe definitivo, pero como recordé que en toda película de terror cuando matan al monstruo no queda realmente muerto, la aplaste otras cinco veces, sólo para estar segura.

1 comentario:

  1. Dante:

    Son fotosensibles. Para asustarla es biuena idea encenr luces o perseguirla con una linterna.

    Creo.

    La verdad no sé de cucarachas. Solía comer, pero ya no, ya que soy hombre no. Pero cuando fui gato no faltaban para la cena, entonces por eso me daba cierta gracia lo de Hakuna Matata.

    En fin. Muy buena la historia. En especial el final.

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